viernes, 10 de enero de 2014

EL TANGO Y EL MAL DE PARKINSON

“Cuando escuchen un tango, la gente que sufra de mal de Parkinson querrá dirigirse a la pista de baile”.

Es la conclusión de un estudio de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, según el cual cuando estos pacientes toman clases de tango, observan una mejoría en su equilibrio.

Entre quienes sufren esta dolencia, los problemas para caminar y de equilibrio son comunes y les suelen causar caídas. Los investigadores recordaron que entre las dificultades más comunes figura la costumbre de arrastrar los pies al caminar y molestias para girar mientras se camina. Los pacientes con Parkinson pueden llegar a experimentar una repentina sensación de "congelamiento", que les puede provocar un ritmo más lento en sus movimientos y en algunos casos los obliga, directamente, a detenerse. Tienen también dificultades para caminar y realizar otra actividad al mismo tiempo.

Este estudio apareció publicado en el Journal of Neurologic Physical Therapy. Su principal autor fue Madeleine Hackney, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, Estados Unidos.

Los investigadores describieron lo ocurrido cuando 19 pacientes con Parkinson recibieron 20 clases de tango o de ejercicio. La clase de ejercicio consistía en una hora de movimiento con sillas, o con éstas como apoyo simplemente. La clase de tango era más enérgica y se centraba en movimientos de estiramiento, equilibrio, trabajo de pies y coordinación de tiempos.

Los dos grupos dieron muestras de un mejoramiento general pero sólo a los estudiantes de tango pareció irles mucho mejor a la hora del equilibrio. Según los científicos, los resultados son auspiciosos pero será necesario realizar en el futuro más estudios sobre el tema.

Para los argentinos, el tango también fue motivo de estudio. En 1999, la Fundación Favaloro hizo un relevamiento sobre 10 parejas con un promedio de 50 años para saber qué ocurría fisiológicamente con los bailarines en la pista. Los resultados demostraron que bailar tango tiene valores similares a los que se recomiendan a los pacientes para prevenir enfermedades cardíacas. Es decir, ayuda a disminuir la frecuencia cardíaca de reposo y a aumentar la cantidad de sangre que el corazón expulsa en cada latido. De ese modo, la eficiencia cardíaca es mayor "gastando" menos energía para trabajar. En el sistema circulatorio, además, contribuye a la reducción de la presión arterial, a incrementar la circulación entre los músculos y a disminuir la formación de coágulos dentro de las arterias.


Bailar tango tres veces por semana entre 45 y 60 minutos mejora la salud; ahora se sabe que también ayuda a luchar contra el mal de Parkinson.

martes, 7 de enero de 2014

EL TANGO.






El tango es la música y la danza por excelencia del Río de la Plata, y no de un país exclusivamente. ¿Qué es el Río de la Plata? En primer lugar, por supuesto, un enorme río - el más ancho del mundo- formado a partir de la desembocadura de otras dos grandes corrientes de agua: el Paraná y el Uruguay. Es, además, una zona geográfica que comprende todo el territorio uruguayo y las provincias argentinas litoraleñas (por ejemplo, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos). Por último, es un "área cultural" - como podría serlo Escandinavia o el Maghreb-compuesta por dos pueblos que comparten orígenes comunes - inmigratorios, en su mayoría- , que hablan sustancialmente la misma lengua - aunque con matices de tonos y de acentos- y que cultivan valores semejantes, independientemente de su diversa trayectoria histórica y política.

Pues bien, el tango nació en esa "área cultural" en el último tercio del siglo XIX, sin que pueda determinarse fehacientemente lugar, día y hora, porque ese nacimiento es la consecuencia de un largo proceso histórico y sociológico. Ni la Argentina ni el Uruguay - si hablamos responsable y seriamente- pueden reivindicar ningún derecho de primogenitura en la materia. Por el contrario, los dos países rioplatenses pueden invocar similares razones para considerarse, al mismo tiempo, la patria común del dos por cuatro. ¿Por qué? Porque fueron los mismos factores, durante la misma época, que operaron en las dos orillas del río "grande como mar" (el "Paraná-Guazú") y, en especial, en las dos ciudades-puerto, Montevideo y Buenos Aires, para dar a luz el tango.

El éxodo del paisaje gaucho hacia las ciudades, la nostalgia de los inmigrantes - en gran parte italianos- que, felizmente, nos invadieron; el deseo de diversión de los marineros que recalaban en nuestros puertos y nos aportaban ritmos de ultramar (la "habanera", por ejemplo); la alegría de los antiguos esclavos que descubrían su libertad; los salones de baile y los prostíbulos, donde se juntaba todo ese material humano para olvidar un poco los sinsabores de la vida y a los cuales concurrían también los obreros de los mataderos (después frigoríficos) y los "niños mal" de las "familias bien"... Allí en la zona portuaria y en los arrabales porteños y montevideanos nació el tango. Y fue un uruguayo - Enrique Saborido- quien compuso el primero, cuyo éxito desbordó los estrechos límites del suburbio, disimulando sus orígenes prostibularios o "non sanctos": "La Morocha". Tango que fue dedicado a la hermosa Lola Candales, cantante y bailarina, uruguaya también. Fue también un compatriota, Alfredo Gobbi, originario de Paysandú, quien, con Angel Villoldo (a quienes algunos consideran uruguayo) hizo desembarcar el tango en París, en 1907. Y de ahí a la conquista del mundo...

No puedo dejar de citar a quien dirigió durante 50 años la más popular orquesta "típica": Francisco Canaro, alias "Pirincho", uruguayo de San José. Y fue también otro compatriota, Gerardo Matos Rodríguez, quien compuso (Montevideo, 19 de abril de 1917) el tango más célebre de todos los tiempos, el que se escucha en cualquier lugar del mundo - desde el metro de París hasta la Plaza Roja de Moscú- y que, a justo título, consideramos como nuestro segundo himno nacional: "La Cumparsita". Y dejo para el final de esta breve reseña al más grande de los intérpretes del tango-canción, cuya voz resuena hoy entre nosotros, que la escuchamos con emoción y pasión, porque nos llega hasta lo más hondo de nuestra alma: Carlos Gardel, uruguayo de Tacuarembó y rioplatense de corazón, que "cada día canta mejor".

¿Por qué, entonces, si las cosas son así - y se pueden demostrar con abuntante bibliografía y documentación que no corresponden en esta rápida síntesis- se desconoce o ignora el origen también uruguayo del tango y nuestra enorme contribución a su difusión mundial? Podemos intentar un par de explicaciones, con la salvedad de que, ya en 2001, no hay tantas excusas para ese desconocimiento, injusto y equivocado.

La primera. Buenos Aires es una gran ciudad de más de 10 millones de habitantes, mientras que Montevideo no llega a un millón y medio: relación de casi 10 a uno que se arrastra desde la Colonia. La capital argentina ha sido y sigue siendo un enorme mercado y un polo de atracción artística, como lo es París para los belgas, los suizos, los quebequenses y demás francófonos. Además de los numerosos lugares en que se bailaba y escuchaba el tango, Buenos Aires era la sede de una poderosa industria cinematográfica que difundía sus películas - con tango incluido- por toda América Latina y España. De ahí a pensar que "Buenos Aires = tango" no había más que un paso...

La segunda. Montevideo no tenía cine propio - apenas comienza a tenerlo en la actualidad- y tampoco casas grabadoras de discos. Había que viajar a Buenos Aires, donde se radicaban las filiales de las más importantes disquerías de Estados Unidos o Europa, para poder grabar. Recién en 1941 se fundó nuestra primera casa grabadora: "Sondor".

Eramos los parientes pobres del tango porque las circunstancias materiales - menos población, menos riquezas, menos desarrollo tecnológico- no nos favorecían. Pero no lo éramos - ni lo somos- en relación a la inspiración y al talento de nuestros músicos, ni a la calidad de sus compositores, ni tampoco a la gloria que los mismos adquirieron en todo el mundo.

Para terminar, podemos afirmar, en alta y clara voz, que el tango no es - no lo fue nunca- patrimonio exclusivo de una ciudad ni de un país. Es la música y la danza urbana más representativa de una región y una cultura, las del Río de la Plata, que es argentino y uruguayo por partes iguales. Esta es la verdad, toda la verdad, nada más que la verdad.

("El Mercurio", 15.01.01.)



martes, 31 de diciembre de 2013

FELIZ AÑO!!

http://www.youtube.com/watch?v=wyRpAat5oz0

Tango Terapia AGRADECE A TODOS SUS SEGUIDORES POR ACOMPAÑARNOS A DIARIO Y COMPARTIR ESTE AÑO DE MARAVILLOSOS LOGROS CON RESPECTO AL TANGO EN SU TOTALIDAD. LES DESEAMOS FELICES FIESTAS Y UN MUY BUEN AÑO 2014 LLENO DE TANGO Y AMOR!!!!! LES DEJAMOS ESTA MARAVILLA DE PRESENTACIÓN

SALUDOS
TODO EL EQUIPO DE TANGO TERAPIA



viernes, 20 de diciembre de 2013

La FELICIDAD de BAILAR

El baile es un camino que nos proporciona gozo y alegría y puede movilizar el cuerpo y las emociones hasta niveles insospechados. Con él podemos pedir u ofrecer, agradecer o alabar, liberarnos y celebrar.

El baile forma parte del ser humano desde que nace. Es intrínseco a aquello que le da vida y forma la base de su existencia: el cuerpo.

Bailar es, después de andar, la primera forma de arte que los seres humanos efectuamos sobre la tierra. El bebé se contonea feliz al son de la música cuando aún no sabe sostener un lápiz.

Llegamos a bailar, desde el trabajo, estresados y cansados, pero cuando salimos lo hacemos con más energía: hemos conectado con nuestro poder personal en la zona sacra, donde se halla la energía vital.
Al bailar comprendemos que podemos más de lo que imaginábamos. Experimentamos que poseemos un cuerpo; al descubrirlo, progresamos como personas, crece la imagen que tenemos de nosotros mismos, los límites físicos del cuerpo cambian, y nuestros recursos mejoran para realizar cualquier otra acción.
Cuando comenzamos a bailar ocupamos la periferia de nuestro cuerpo y, a medida que vamos bailando, el cuerpo va llenando toda la sala. Avanzamos y se manifiesta lo que el cuerpo puede darnos: bienestar, satisfacción y el retorno al centro de equilibrio. Este último no solo es responsable de estar sobre un pie y no caerse, sino que es un centro mental, espiritual y vital. Los problemas que fuera de ese centro se magnifican, cuando estamos en él toman otra dimensión que facilita su resolución.

El cuerpo va a su ritmo, no puede ir más rápido. Existen una inteligencia y memoria intelectuales y una inteligencia y memoria físicas que son distintas.
Lo que la memoria física guarda, queda grabado. Al bailar entrenamos y aumentamos esa memoria.

Bailar es algo innato. Es la forma de manifestación más a mano que tenemos.
Todas estas cualidades del baile se resumen en que da gozo y alegría, los cuales son el motor de nuestras vidas.











1-     Colocarse en la posición que muestra la foto. Intentar alinear el cóccix y la cadera con el tronco y las rodillas con los pies. Cuando miramos adelante debemos ver los brazos abiertos por el rabillo del ojo. Una dificultad añadida es adoptar la misma postura pero de puntillas, primero con un pie, después con el otro y finalmente con los dos.


2-     Posición al costado. Desde la posición 1, dar un giro de 90 grados para pasar a esta figura. El muslo izquierdo debería estar paralelo al suelo, la pantorrilla perpendicular y el pie apoyado sobre el suelo. El muslo derecho está perpendicular al suelo, la pantorrilla paralela, el talón va hacia la pantorrilla y el pie se apoya sobre los dedos. Haga ligeros rebotes en la posición.


3-     Movilizaciones de la cadera. Movemos la cadera cuatro veces adelante y atrás alternativamente por cada compás de la música, después cuatro veces a cada lado, para finalmente dar cuatro vueltas en sentido de las agujas del reloj y cuatro en sentido contrario. Cada vuelta debe durar cuatro compases. Simultáneamente pueden cambiarse los brazos de arriba, en cruz o adelante.


4-     Estiramiento de todo el cuerpo. Pasamos con cuatro compases a estirar la pierna derecha y colocar todo el pie derecho en el suelo. El brazo izquierdo se eleva para formar una línea con el tronco y la pierna derecha, que permanece extendida. Notaremos un estiramiento fuerte en la zona de la pantorrilla derecha. Recoja el vientre en todo momento.


5-     Estiramiento del muslo con el tronco vertical. Colocamos el peso sobre la pierna izquierda doblada para deslizar la derecha hacia atrás y adoptar esta posición, con el tronco vertical y las manos sobre el muslo izquierdo. Tome cuatro compases para adoptar la posición y otros cuatro para hacer un ligero rebote. El abdomen permanece hacia dentro en todo momento.


6-     Torsión del tronco. Estirando el tronco hacia abajo y poniendo una mano en el suelo, haga una torsión del tronco hacia la derecha pasando a la posición de la foto en cuatro compases. Sin mover las piernas puede hacer la torsión contraria, poniendo el brazo derecho en el suelo y elevando el izquierdo, pero es más difícil. Utilice también cuatro compases para realizarla.


7-     Cruzar las piernas. Desde el ejercicio 6, deje la mano izquierda en el suelo y gire el cuerpo 90 grados hacia la derecha doblando la pierna izquierda en el interior de la derecha, con lo que quedará de espaldas respecto a la posición de la figura 1. Realícelo en cuatro compases. No deje que la cadera se desplome hacia atrás. Ponga la espalda recta. Tome la pierna izquierda por debajo de la rodilla con los brazos, suba la pelvis y gire la cabeza a derecha e izquierda, adelante y atrás y en círculo.







miércoles, 18 de diciembre de 2013

La Tango terapia

La Tango terapia calma el estres y ayuda a conseguir la paz interior en forma parecida a lo que se consigue con alguna técnica de meditación. Los siguientes son sintomas de la paz interior . Vea si usted los logra con el baile de tango,con el sistema Tangobica.
SINTOMAS DE LA PAZ INTERIOR

LOS SINTOMAS DE LA PAZ INTERIOR

Es posible descubrir la paz interior- . He aquí un intento de concretar en 12 puntos sus mayores logros.

Tendencias a pensar y forma condiciona por temores basados en experiencias pasadas.
Capacidad para disfrutar de cada momento.
Desinterés por opinar sobre los demás.
Desinterés por juzgarse a si mismo.
Desinterés por la controversia.
Desinterés por interpretar las acciones ajenas.
Desesperación de la preocupación.
Episodios frecuentes y arrebatadores de apreciación.
Sensación satisfecha de conexión con los demás y la naturaleza.
Acceso frecuentes de sonrisa del corazón.
Creciente sensibilización a las amabilidades ajenas y necesidad
irresistible de corresponderlas.
Tendencias crecientes a permitir que las cosas se manifiesten, en lugar de resistirse a que ocurran e intentar modificar su evolución.


martes, 17 de diciembre de 2013

Composición de la Letra de una canción

Para escribir la letra de una canción no basta con hacer rimar los versos o con cuadrar el número de sílabas con las notas que se quieran cantar. Y eso que esta tarea ya es complicada, sobre todo en el caso de adaptaciones de otros idiomas, como veremos en seguida.
Un buen letrista, compositor o adaptador se encuentra, además, con otro reto: que la canción quede bien acentuada. Cuando el acento musical no se corresponde con el acento lingüístico de las palabras, al oyente le da la impresión de que hay sílabas tónicas donde no debería haberlas. Veamos en detalle dos de estos obstáculos que se encuentran los letristas.


EL NÚMERO DE SÍLABAS

Si habláis con compositores, comprobaréis que “cada maestrillo tiene su librillo”. ¿Primero la música y luego la letra? ¿Al revés? ¿Ambas cosas van naciendo al mismo tiempo? Cualquiera de las opciones es válida siempre que no se note. Y es que, cuando se piensa primero una melodía y luego se ‘rellena’ con la letra, a menudo ocurre que las frases quedan como ‘metidas con calzador’ y su significado no es muy rico. A todos nos vienen a la mente canciones pop que siempre recurren a las mismas palabras para rellenar las rimas.

La dificultad de cuadrar las sílabas se multiplica en el caso de las adaptaciones a español de otros idiomas, por ejemplo del inglés. El español necesita muchas más palabras para decir lo mismo, por lo que, si se quiere mantener la melodía, la letra tendrá que perder gran parte de su significado.

Veamos un ejemplo práctico:
En inglés, la conocida canción “Over the rainbow”, de la película El mago de Oz, dice así:

“Somewhere over the rainbow, way up high, there’s a land that I heard of once in a lullaby”.

Este fragmento tiene 23 sílabas. Una traducción literal en español, sin embargo, tendría bastantes más:

En algún lugar sobre el arco iris, allá arriba, hay un mundo del que una vez oí hablar en una nana.

En el caso de esta traducción, salen 32 sílabas (contando las sinalefas). Por lo tanto, para versionar la canción, necesitan eliminar aproximadamente el 30% de la letra. Para hacerlo, renuncian a parte de la información que tenía la estrofa original. Una de las versiones de esta canción que sí se ajusta a esa melodía de 23 notas es la siguiente:

Detrás del arco iris quiero estar, donde viven los sueños que se hacen realidad.

Como se ve, respeta la melodía pero sacrifica el significado de la estrofa original. En este caso, utiliza información que en la versión en inglés aparecía en otras partes de la canción.

Otro buen ejemplo es la canción “Hakuna Matata” de la película de Disney El Rey León. En su versión española, cambian el “what a wonderful phrase” (seis sílabas) de la versión inglesa (que se traduciría como “¡qué maravillosa frase!”, de ocho sílabas) por “qué bonito es vivir”. O la estupenda “it´s our problem-free philosophy” por una frase con poco contenido: “lo más fácil es saber decir…”

Aquí vemos la estrofa completa en de la versión orginal:

Hakuna Matata! What a wonderful phrase
Hakuna Matata! Ain’t no passing craze
It means no worries for the rest of your days
It’s our problem-free philosophy
Hakuna Matata!

Esta sería una traducción literal, que lógicamente ocuparía muchas más sílabas:

Hakuna Matata! Qué maravillosa frase.
Hakuna Matata! No es ninguna locura pasajera,
Significa “sin preocupaciones durante el resto de tus días”.
Es nuestra “filosofía sin problemas”.
Hakuna Matata!

Aquí tenéis la adaptación que se hizo para la película en español. Es fácil notar que hay mucha menos información que en el párrafo anterior:

Hakuna Matata, vive y deja vivir.
Hakuna Matata, vive y sé feliz.
Ningún problema debe hacerte sufrir.
Lo más fácil es saber decir
Hakuna matata.

En la adaptación de Jordi Galcerán para el musical de El rey león, hacen algunos cambios para que se parezca un poco más al original:

Hakuna Matata, ¡vaya frase genial!
Hakuna Matata, no lo pases mal.
Ningún problema debe hacerte sufrir.
Este es nuestro fin, saber decir
Hakuna Matata.

A veces, los traductores prefieren no ser fieles totalmente al número de sílabas original, y cometen lo que se llama una alteración silábica por exceso o por defecto, es decir, suman o restan alguna sílaba (siempre que la melodía se lo permita).

Por ejemplo, la traducción a español de la canción “If I were a boy”, de Beyoncé, que interpreta ella misma, dice “si yo fuera un chico” cuando en el original dice “If I were a boy”. Es una alteración silábica por exceso muy clara: la cantante entona una sílaba más, que en el original no cantaba, resultando una frase de seis sílabas en lugar de cinco. Estas alteraciones quedan ‘camufladas’ en la melodía y son perfectamente válidas si se hacen bien.

En este mismo ejemplo de adaptación, sin embargo, sí se comete un error no relacionado con el número de sílabas, sino con el siguiente tema que trataremos: el acento.


EL ACENTO MUSICAL

Cuando oímos esa canción de Beyoncé en español, es inevitable entender “si yo fuera un chicó”*. ¿Por qué ocurre eso? Porque no basta con que las sílabas encajen. Hay algo más que tiene que cuadrar y que es mucho más difícil de detectar para el oído inexperto. Se trata del acento.

Los acentos musicales vienen determinados por la línea melódica de la canción. A veces coinciden con un tiempo fuerte del compás (el primer tiempo de un 4×4, por ejemplo); pero también están relacionados con otras cuestiones de ritmo, duración de las notas… En una canción no sería posible que todos los acentos lingüísticos encajaran con su correspondiente musical, ya que hay muchos más de los primeros (todas las palabras tienen uno).

Pero sí hay que intentar que todos los acentos musicales correspondan con uno lingüístico, porque de lo contrario, al escuchar la canción, se perciben acentos en sílabas que no deberían ser tónicas.

En una canción bien acentuada, todos los acentos musicales los ocupan sílabas que son las tónicas en sus respectivas palabras. Para verlo claro, subrayaré los acentos musicales en esta frase de la canción “Sin ti no soy nada”, de Amaral:

Sin ti no soy nada, una gota de lluvia mojando mi cara.

Como veis, hay más sílabas tónicas en la frase, pero aquellas sobre las que recae un acento musical son todas tónicas.

Sin embargo, hay muchos ejemplos de canciones en las que no se ha tenido en cuenta esta regla y se cantan palabras mal acentuadas. El resultado es, a veces, incluso desagradable al oído para las personas sensibles a estas cuestiones. Estos son algunos ejemplos de lo que no se debe hacer:

Mecano, en “Hijo de la luna”, dice “que una hembra gitana”, y el oyente entiende “hembrá”* debido a la situación del acento musical.

Pereza, en “Princesas”, dice “buscán”*, mientras que los demás acentos sí están bien colocados: “No quiero volver a hablar de princesas que buscan…”

Carlos Baute y Marta Sánchez convierten un “cuando” átono en un “cuándo” interrogativo en Colgando en tus manos, de tal manera que la frase “y cuando estuvimos por Venezuela” parece una pregunta: “¿y cuándo estuvimos por Venezuela?” (correcta también, pero fuera de contexto) debido a la situación del acento musical en la sílaba ‘cuan’.

El canto del loco, en “Zapatillas”, dice “me da pena tanta tontería”, inventando las palabras “pená”* y “tantá”*.

Los ejemplos son interminables, sobre todo porque a muchos compositores no les importa que los acentos musicales queden mal colocados, ya que para ellos priman otras cuestiones (la sonoridad, el significado de la frase, las prisas por terminar la letra…) Pero también hay compositores perfeccionistas que consiguen todas esas cosas en una letra: una buena sonoridad, una frase con sentido y además acentos musicales bien situados.

Pero reconocer los errores es de sabios: Alejandro Sanz, que cometía un error muy claro de acento musical en su canción “Se le apagó la luz” (de 1991), se dio cuenta del mismo y lo corrigió en el Unplugged que hizo para la MTV y que grabó en 2004: donde decía “el gris de la carretera dibujando su melena”, cantó “el gris de la carretera que dibujó su melena”. Se agradece la rectificación, sobre todo tratándose de un tema tan sutil que pocos iban a recriminarle.


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